Ela
Me miró, desde su altura, de una manera tal que me dio vuelta todo lo que tenía en el alma. Si alguien me mirara así cada tres o cuatro meses, estoy seguro de que mi vida sería digna de una biografía en varios tomos. En la mirada esa había de todo: agresión y ternura, desafío y ruego, erotismo, desdén, caricias, puñales, hielo, fuego, música…
Fragmento de Faura, Mario Levrero
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